Un viaje para inaugurar el año 2009 puede ser una gran idea, pero si además tenemos en cuenta “una cocina excelente que merece desviarse del camino” o “una cocina excepcional que merece un viaje especial” para disfrutar del placer de hacer parada en los establecimientos distinguidos por la Guía Michelin, puede convertirse en una experiencia inigualable.
La afamada Guía francesa no es, ni mucho menos, la única selección de alta cocina que valora establecimientos hosteleros, pero sí la más antigua y prestigiosa de Europa. Desde que comenzara su andadura en 1900 como guía publicitaria ofrecida por la compra de neumáticos de esta casa, ha sabido evolucionar como reflejo de la calidad y exquisitez hasta extenderse por más de una veintena de países sirviendo a los viajeros más sibaritas como ‘Biblia del gourmet’ para seleccionar los centros de restauración de mayor excelencia.
A pesar del magnífico momento que atraviesa la alta cocina en nuestro país, una vez más, la Guía Michelin 2009 de España y Portugal mantiene el número de restaurantes distinguidos con la máxima categoría. La Guía gala considera que, con tres estrellas Michelin, son El Bulli, en Rosas (Girona), de Ferrán Adriá, Arzak, en San Sebastián, de Juan Mari Arzak, el restaurante Martín Berasategui, ubicado en Lasarte (Guipúzcoa) y dirigido por Martín Berasategui, Akelarre, de Pedro Subijana, instalado en San Sebastián, y ubicados en Barcelona, Sant Pau, en Sant Pol de Mar, de Carme Ruscalleda, y Can Fabes, en Sant Celoni, cuya cocina está capitaneada por Santi Santamaría, los que disponen de una calidad suficientemente excepcional para hacer una escapada gastronómica especial.
Nadie pone en duda que este exquisito elenco de restaurantes merezca estar en el ‘Olimpo gastronómico’. Sin embargo, los expertos de nuestro país sí elevan su voz para discutir que no se haya ascendido al ‘triestrellato’ a algunos destacados chefs, como Andoni Luis Aduriz, con su restaurante Mugaritz (en Errentería), que a pesar de su impresionante cuarto puesto mundial según Restaurant Magazine, permanece en la lista de las dos estrellas en la Guía roja, al igual que los hermanos Joan, Joseph y Jordi Roca, de Celler de Can Roca.
En el segundo escalón de este ranking de prestigio, la influyente casa francesa sí ha efectuado algunos movimientos, de los que el afamado Sergi Arola ha salido francamente reforzado.
Tras abandonar La Broche, restaurante del madrileño hotel Miguel Ángel, para poner en pie también en la capital su nuevo restaurante Sergi Arola-Gastro, el cocinero catalán ha recibido las dos étoiles directamente, es decir, sin haber tenido con anterioridad la calificación de una estrella. Esta decisión es tan poco habitual, como inesperado que La Broche perdiera su distinción.
El mayor baile de nombres se ha producido, como es costumbre, en el primer escalón hacia el estrellato gourmet, al que acceden quince nuevos establecimientos y del que se caen nueve. En definitiva, 130 estrellas francesas han viajado a nuestro país, que se coloca por detrás de Tokio, Francia y Alemania.
Siguiendo los pasos de Michelin, los viajeros más epicúreos pueden avanzar más allá de la vieja Europa y seguir disfrutando de los más altos estándares de calidad tanto en la cocina, como en la carta de vinos o el servicio de un restaurante.
Tokio, que ya arrebató a París el puesto de ciudad gourmet por excelencia en la pasada edición, incrementa su ya inalcanzable número de distinciones hasta las 227 estrellas Michelin. Pero la aventura asiática no queda aquí, pues ya está disponible la guía de Hong Kong y Macao, donde se han concedido 28 estrellas entre sus establecimientos.
Por su parte, en Estados Unidos, que ha cobrado gran protagonismo como destino turístico entre los europeos, la Guía francesa nos permite conocer los más exclusivos rincones gastronómicos, tanto de la Gran Manzana, como de las ciudades de la costa oeste, con una cuidada muestra de restaurantes en Las Vegas, Los Ángeles y San Francisco. En definitiva, tanto en los más tradicionales y como los más novedosos destinos gastronómicos del mundo, la Guía Michelin se ha convertido en una referencia indiscutible y profesional de los más distinguidos centros de exquisitez gastronómica.


