El cava es un tipo de vino espumoso que se produce en una zona determinada, y aunque el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Cava es interregional, puesto que permite su elaboración en siete Comunidades Autónomas diferentes, la comarca catalana del Penedés, que aglutina más del 85 por ciento de la producción nacional de cava, es el enclave más característico de esta tipología de vino. Situada a mitad de camino de Barcelona y Tarragona, y entre la costa y el interior, se reconoce desde un principio por un paisaje específico en el cual predominan los viñedos, salpicados por las imágenes de masías y antiguos castillos que recuerdan al visitante el carácter de tierra de frontera que la Región ha tenido durante siglos y donde han dejado su huella las diferentes culturas que la han poblado.

El clima de la zona, cuyo centro neurálgico es la localidad de localidad de Sant Sadurní d’Anoia, es templado al estar bañada por las cálidas aguas del Mediterráneo y silueteada por suaves montañas, y además goza de lluvias moderadas y unas generosas dosis de sol, unas características que favorecen la maduración de las uvas, sus singulares aromas y su alta calidad. La mayor parte de las viñas de esta zona son de la variedad Macabeo, Xarel.lo, Parellada y Chardonnay, aunque también están autorizadas por el Consejo Regulador la variedad Subirat o la Malvasía Riojana y para la elaboración de cavas rosados también son aptas la Garnacha, la Monastrell, la Pinot Noir o la Trepat.

Al igual que sucede con el champán, una de las principales características del cava es que cada productor realiza su particular cuvée (mezcla de uvas) a partir de viñedos situados en la zona autorizada por el Consejo Regulador. Este cuvée puede pertenecer a cualquiera de los siete tipos de cava en función de su contenido en azúcares: brut nature, extra brut, brut, extraseco, seco, semiseco o dulce. Y según esta tipología y el tiempo de reposo que este vino haya tenido dentro de la botella, el resultado final será un tipo de cava determinado que maridará de una forma más o menos adecuada con los distintos alimentos. De hecho en los últimos años los responsables del Consejo Regulador quieren eliminar la imagen del cava como un producto sólo adecuado para acompañar a los postres y potenciar, por el contrario, el cava como un vino flexible y variado.

Por tanto, la cantidad de azúcar determina la idoneidad de cada cava para acompañar un aperitivo, comida o postre. De tal forma que la familia de los brut encaja muy bien con aperitivos, ahumados, embutidos, pescados a la parrilla o en salsa (ya sea tipo cremosa, de tomate o cualquiera de las salsas que se deriven de la mayonesa), mariscos… También se pueden tomar con carne porque con sus burbujas, actuará como un limpia grasas y por supuesto con ensaladas tibias y frías, pero cuidando que apenas lleven vinagre, por la incompatibilidad de este aliño con el vino en general.