Coincidiendo con posibilidad de utilizar el nombre "Mallorca" en el etiquetado de los vinos de la tierra producidos en la isla, los viticultores de la zona pretenden impulsar el enoturismo en Baleares.
La nueva normativa permitirá al sector vinícola incorporar a las etiquetas de todos los vinos de la isla con alguna indicación protegida, el nombre "Mallorca", que hasta ahora sólo eran exclusivos de los elaborados en la comarca de Binissalem y de la de Pla i Llevant. Un cambio normativo que pretende que los ciudadanos del resto de España y del mundo identifiquen las bondades de los vinos de la isla, que han logrado en varias ocasiones la nota de "excelente".
El sector vinícola de Mallorca pretende mostrar a los turistas que el encanto de la isla no sólo se ciñe al tradicional "Sol y playa" y que existen alternativas complementarias a esta oferta. Y para dar el primer paso, nueve bodegueros insulares han elaborado la publicación del libro "Mallorca, isla del vino", una iniciativa que pretende dar a conocer la tradición vinícola, a través de una ruta histórica por las principales bodegas insulares. Y es que es preciso recordar que hasta hace apenas un siglo el vino era la primera industria de Mallorca, con una producción de 75 millones de litros de vino, de los cuales más de 50 millones eran destinados al exterior. Unas cifras que contrastan con la producción actual, que ocupa 2.000 hectáreas de la isla más oriental de España, y que apenas asciende a 4,5 millones de litros.
Las nueve empresas que han editado este libro, entre las que destacan la célebre José L Ferrer, Vins Nadal o Son Bordils han creado a través de sus páginas una guía de visita de sus instalaciones. Los empleados de estos "templos del vino" se especializarán en mostrar las bodegas a los turistas y a iniciarlos en varios idiomas en la cata de los vinos.
La zona este de la isla, que comprende la Denominación de Origen Pla i Llevant, es uno de los territorios de Mallorca con más tradición vitivinícola, ya que la viña se cultiva en esta tierra desde la dominación romana. Los viñedos se plantan a través de los sistemas de vaso o espalderas y se dedican principalmente a la variedad autóctona insular Manto Negro y a cepas francesas como Cabernet Sauvignon, Merlot Syrah y Pinot Noir.
De la DO Pla I Llevant cabe destacar los vinos blancos de uva Chardonnay, con aromas muy marcados de fruta y los tintos, caracterizados por su intensidad de color y su particular aroma.
La otra zona predilecta para el cultivo de la vid es el centro geográfico de la isla, lugar en el que se cultivan las uvas a partir de las que se elaboran los vinos de la DO Binissalem. Se trata de un paisaje de suave relieve, que favorece el desarrollo y la maduración equilibrada de los frutos de las variedades autóctonas Manto Negro y Callet (tintas) y Moll (blanca), base de la viticultura tradicional y de su personalidad y estilo. Entre los vinos de la zona son los tintos de Manto Negro los que más fama han alcanzado. Son vinos jugosos y elegantes, que presentan condiciones para la crianza en roble. No obstante, los rosados y blancos, elaborados con tecnología moderna, justifican merecimientos suficientes como para sorprender gratamente a los buenos aficionados a los vinos de calidad.