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Madrid, gran capital por excelencia, centro de actividad económica e innovación tecnológica, referencia universitaria y sede de los grandes organismos estatales, es también tierra de cultivo con una tradición vinícola que data del siglo XIII.
La región cuenta con 19.000 hectáreas de terreno dedicadas al cultivo de viñedos y una Denominación de Origen Regulada que acoge a cuarenta y cinco bodegas y cincuenta y cuatro municipios de la Comunidad. Con esta riqueza de activos, el Gobierno regional, la Cámara de Comercio de Madrid y la D.O. Vinos de Madrid se han puesto en marcha para competir con plazas como La Rioja o Ribera de Duero como principales destinos de los amantes del vino.
Con este objetivo pronto serán presentadas ante el público una serie de rutas enoturísticas que recorren las tres subzonas en que se divide el mapa vinícola de Madrid: Arganda, Navalcarnero y San Martín.
Siguiendo los itinerarios del vino, sus visitantes no sólo podrán disfrutar de la posibilidad de adentrarse en el corazón de las mejores bodegas de toda la región, sino también de alojarse o comer en ellas, realizar cursos de cata y toda una serie de actividades didácticas y de ocio ligadas a la cultura del vino.
Los impulsores de estas singulares rutas quieren transformar las bodegas de Madrid en algo más que un ámbito destinado a la producción de vino. Con esta iniciativa, se convertirán en un punto de interés turístico, donde la calidad y la profesionalidad en la atención a los visitantes sea un sello de garantía, respaldado ya por el reconocimiento que los caldos de la región están obteniendo en convocatorias como los prestigiosos premios Bacchus, que en su última edición galardonaron a ocho vinos de Madrid con medallas de oro y plata.
Pero no queda aquí el atractivo de los recorridos enológicos creados por la Comunidad, ya que la primera de las rutas, que se pondrá en marcha previsiblemente este mismo mes de septiembre, integrará 13 destacadas bodegas de Vinos de Madrid en localidades como Colmenar de Oreja, Aranjuez, San Martín de Valdeiglesias, Chinchón, o Navalcarnero.
En ellas, los turistas que apuesten por un fin de semana enológico recorriendo la región podrán deleitarse con la riqueza histórica, monumental y paisajística de sus municipios, que cuentan con valiosos tesoros como la clásica Plaza Mayor de Chinchón, del siglo XV, considerada una de las más bellas del mundo por su armonía y proporciones, los 500 años de historia que definen al municipio castellano de Navalcarnero o el Real Sitio y Villa, antaño residencia real, de Aranjuez, que dispone además de un privilegiado escenario natural, declarado por la Unesco Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad.
En el Real Sitio se ubican dos de las bodegas que formarán parte de esta primera ruta enológica: El Regajal, cuyas viñas se ubican en una de las reservas naturales de mariposas más importantes de Europa, y Las Cuevas del Real Cortijo de San Isidro, utilizadas desde su creación en 1782 por Carlos III para envejecer vinos.
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